Notas o no notas | caso de estudio

Los cuatro kilómetros que separaban el Instituto de su casa fue recreando la historia hacia atrás, como un antiguo videocasette que cuando se rebobinaba todo se veía desde el final hacia el comienzo. Puso en marcha la radio del auto y la melodía de “ceros y unos” de Cafetacuba puso el suficiente misticismo en sus pensamientos. Las clases empezaban en no más de 15 días y unos 2000 alumnos iban a tener inconvenientes al matricularse pues el sistema informático nuevo a pesar de ser infinitamente superior en recursos y posibilidades al anterior, aún no funcionaba bien y 3 de cada 5 profesores tenían problemas en el ingreso de las notas, muchos de esos inconvenientes pasaba por el desconocimiento de uso del software, el escaso tiempo de implementación y dudosas e incomprensibles políticas empresariales que hicieron que un modelo informático creado para otra realidad educacional debiera ser acomodado a la fuerza. “Es como querer meter un triángulo en el espacio de un círculo en los ludicos ejercicios de motricidad para las criaturas”, al girar en una transversal para tratar de ganar minutos en el caótico tránsito una enorme gigantográfia publicitaria de una marca de café sostenía: Una cosa lleva a la otra. Nueva presentación. No pudo evitar reirse con la ironía que la naturaleza le jugaba.

Teresa Correa era ingeniera informática, era también profesora del Instituto Superior de Altos Estudios de Negocios (ISAEN), la principal escuela de negocios de Tavai y por si fuera poco, desde hace poco menos de un año: Directora del Departamento de Archivos Académicos del ISAEN. Había sido promocionada por su sentido de pertenencia hacia la institución, por sus conocimientos en procesos tecnológicos y por que su perfil de docente encajaba perfectamente en lo que Superior Consejo deseaba para el cargo.

Tavai era una ciudad pequeña, de no más de 600.000 habitantes, sin embargo ISAEN ocupaba un lugar privilegiado geográficamente, a sus aulas acudían personas de distintos países y entre sus docentes se destacaban profesionales de las distintas especificidades, había pasado de no más de 500 alumnos a casi 2000 matriculados en menos de 5 años y este crecimiento trajo consigo beneficios económicos para los miembros del Superior Consejo e inversionistas así como problemas de recursos, el antiguo sistema de notas estaba ya totalmente desfasado en el tiempo, ante un aluvión tecnológico, el obsoleto sistema no servía para nada más que depositario digital de las notas “Un enorme cesto de puros ceros y unos” solía bromear Teresa junto a sus más cercanos colaboradores.

Llegó a su casa, saludo a su marido, atendió las tareas de sus dos hijos, organizó con su empleada doméstica las compras para el día siguiente, se duchó y luego tomó un libro para leer: La era de las máquinas Espirituales de Ray Kurzweil. Apenas empezó el prólogo y los fantasmas de ISAEN volvieron, “Una emergencia inexorable” y en unos párrafos posteriores pudo leer: Es mi recuerdo de un episodio de The Twilight Zone, que vi de pequeño. No recuerdo el título, pero yo lo titularía <>. De acuerdo con el tono general de esta actividad serie, ilustraba una de las paradojas de la naturaleza humana: nos gusta resolver problemas, pero no queremos que estén todos resueltos, no demasiado rápidamente, en absoluto. Nos Atraen más los problemas que las soluciones.

Teresa, cerró releyó el párrafo e hizo memoria de aquella primera reunión donde le presentaron “Brick CT”. Recordaba claramente la enérgica defensa de actualizar el sistema por parte del Ing. Edgar Klein, Director de Innovaciones Académicas “Brick CT puede solucionar la mayoría de nuestros problemas actuales, imagínense, en este momento no podemos saber cual es el grado de deserción de nuestros alumnos, no podemos ver cuantas materias ya ha tomado y cuantas les falta, ni siquiera podemos hacer un seguimiento de la cantidad de alumnos que recursan, o de los tienen notas brillantes o de los alumnos mediocres..” y continuó con una larga lista de beneficios que los ingenieros que vinieron desde Caupolitania a presentar el sistema.

_ ¿Que tan cerrado es Brick CT? - se limitó a preguntar Teresa
_ Se pueden modificar algunas tablas y otros requerimientos en ciertas celdas. Afirmó el ingeniero caupolitano
_ ¿Pero para que quieres modificar el sistema? si ya esta todo hecho, lo instalas y donde dice Universidad Autónoma de Caupolitania, ¡Le pones el logotipo de ISAEN y ya! Edgar Klein fue contundente y luego de una breve pero intensa discusión, el Superior Consejo aprobó la compra del innovador sistema y dispuso el inmediato proceso de implementación.
_ Si todo va bien, estimo se puede empezar la matriculación desde el siguiente año ¿No es así ingeniera Correa? - Klein, sin lugar a dudas estaba presionando para que Brick CT esté disponible lo antes posible.
_ No se, un nuevo sistema informático no es un software más, requiere algunos proceso, además pienso que un sistema debe ser una herramienta, es decir un medio, no el fin para la educación, si apuramos los procesos podemos llegar a ser “Brick-ct-dependientes”

La risa de todos cerró la reunión y 30 días después el Sistema estaba instalado en el server del instituto y un par de ingenieros caupolitanos empezaron el proceso de capacitación. Dos meses después en la primera reunión con los coordinadores de área saltaron los primeros inconvenientes: dos de ellos, el licenciado Olavarrya y el ingeniero Caxias, sostenían que la implementación debía ser por etapas y la licenciada Augusta Prius, creía conveniente hacerlo en paralelo, es decir implementar el Brick CT y al mismo tiempo no dejar de utilizar el sistema anterior. Klein sin embargo dispuso unilateralmente que el nuevo sistema debiera implementarse en el menor tiempo posible, pues aunque se tengan problemas, el desempeño iba a ser mejor que el sistema viejo. Luego de las vacaciones de fin de año, el sistema estaba listo para ser utilizado por toda la universidad, aunque muchos, como la misma Teresa Correa era reticente al cambio, por considerar que un sistema informática no era como cambiarse de ropa.

Teresa Correa volvió por un momento de sus pensamientos, cuando uno de sus hijos le preguntó que significaban las siglas WYSIWYG en informática.

_ What you see is what you get, lo que ves es lo que obtienes, se refiere a que haces algo en un software y lo que ves en el monitor es lo que obtienes en la impresora, a fines de los ´80 cuando se popularizó las impresoras a chorro de tinta, el boom publicitario a que apelaban era que poseían tecnología WYSIWYG
_ Gracias mami, vos sabés todo!

Teresa, volvió a sustraerse en sus pensamientos y recordó la crítica primera semana de clases, cuando tuvo que hacer más de 1000 inscripciones manualmente, pues, aunque los alumnos lo hicieran a través del sitio web del instituto, como en el sistema aún no habían registros certeros del historial de cada alumno, se debía revisar inscripción por inscripción, este proceso hasta su depuración total en el sistema duro hasta hace apenas unas semanas.

Olavarrya tenía razón, pensaba en esos días Teresa, no fue hasta que empezó el proceso masivo de cargas de notas cuando se dio cuenta del problema que estaba viniendo.

Pensando aún en el ISAEN y todos los inconvenientes del sistema Teresa cayó en un profundo sueño del cual solo despertó para ir a llevarles a sus hijos al colegio, luego tomo la avenida que conducía al instituto y por la radio empezó a sonar With or without you, del grupo irlandés U2:

Through the store we reach the shore
You give it all but I want more
And I´m waiting you*

Cuando llegó al ISAEN, le notificaron que tenía una reunión urgente con el Superior Consejo, tomó su acostumbrado té verde y fue a la reunión. El Presidente del Superior Consejo, hombre importante políticamente, culto y de gustos refinados, la saludo cortésmente, en la solapa de su saco era tan diminuto como inconfundible el broche con los tres puntos, que formaban el triángulo masón: Firmitas, Utilitas y Venustas. La trinidad Vetrubiana de la perfección universal era al mismo tiempo el principio de los buenos sistemas integrados. Teresa recordaba a su profesor de análisis, masón también, que invariablemente iniciaba sus clases con una frase en latín: Carpe Diem, solía sostener su docente. Teresa tardó mucho tiempo en encontrarle sentido a esta frase.

Luego de los saludos de rigor, la reunión subió de tono, el ing. Klein, ahora ya más evidenciado ante el Superior Consejo que su defensa al nuevo sistema, estaba influenciada por algún tipo de rédito económico, proponía que debían contratar gente para agilizar la carga de notas de los docentes y el Ing. Caixias, le recordó la importancia de implementar un sistema por etapas, no obastante y debido a que el Brick IT ya estaba en funcionamiento total, propuso que todos hicieran horas extras para actualizar las cargas de notas y el Lic. Olavarrya, propuso: Posponer al menos en 15 días el inicio de las clases, pues “una cosa lleva a la otra” y lo que perdamos en actualizar las notas, luego lo vamos a duplicar en tiempo en las inscripciones y la rueda nunca va a terminar de girar sobre nuestras espaldas”

En medio de la letanía de propuestas y contra propuestas, el Presidente del Superior Consejo recordó a Mario Benedetti en su poema Táctica y Estrategia:


Mi táctica es
Ser franco
Y saber que sos franca
Y que no nos vendamos
Simulacros
Para que entre los dos
No haya telón
Ni abismos
Mi estrategia es
Que un día cualquiera
No sé cómo ni se
Con qué pretexto
Por fin me necesites


Teresa Correa, casi no hizo ninguna alocución, se limitó a escuchar. Finalmente la reunión termino en la designación de una terna que administre el conflicto, el triunviro quedo conformado por la Ing. Teresa Correa, el Lic. Olavarrya y el Ing. Caixias, el Superior Consejo le daba 48 horas para presentar un informe donde pueda estar en claro una propuesta que dé una solución primera al problema de inscripciones y una solución segunda al método correcto de implementación del sistema.

La reunión terminó orillando el medio día, volvió a su oficina, fue hasta la bandeja de entrada de su correo, leyó y contestó algunos mails, redacto unos informes de rigor y luego fue a almorzar a un restaurante de comidas vegetarianas junto a Caixias y Olavarrya. Se sirvió una porción de berenjenas marinadas, dos discos de sushi y un poco de chop suey, para tomar prefirió un vaso con te de jazmín espumante. Conversaron entre los tres acerca de las posibles soluciones cuando en en el aparato de TV del restaurante un canal de películas clásicas, empezaba I Robot, de Isaac Asimov. Clavaron la mirada y prestaron atención en las tres leyes de la robótica:

1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Y ahora me lo dicen… susurró Teresa, la risa distendida entre los tres cerró el almuerzo y calmo en momentáneamente las tensiones de todos.


* A través de la tormenta alcanzamos la orilla
Tú das todo pero yo quiero más
Y te estoy esperando

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