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Mostrando entradas de abril 10, 2011

Carmiña, no te culpoko denada

Y asingo no mas é, al que dice la verdá, siempre se le condena, por que la verdá duele, es ko un kyse, que te entra todito y encima te volean dentro de tu carne ya clavada, así ko é la verdá, sangrientas, dolorosas, hasytiva.
Hoy apu´a tempranito, me baje abajo, para calentar el agua para tomar mi kocido y mientrrra se calentaba la y, ahendu lento que una periodita, de esa chururus, dijo en su... ¡ndera! No me acuerdo ko bien, “tuister” mba`embo, que é algo de la compustadora, yo ko no entiendo ité ese asunto de la compustadoras, che forzá vaipaité, pero ahecha que lo mita kuera, itarova mo´ai por el artilugio ese, hako de ser algo maravichú, por que la otra vé por los ejemplos, yo le hablaba, hablaba, hablaba, añe´eeeee la che sobrino y ni petei tevirague de kaso no me hizo, ojugá juewito en su compus, masiado ko me pinché y entonce le di un apisarapo reforzado, doble, hemoi y con colore y ahí recien me hizo la caso, bueno, te estaba ko diciendote que me bajé abajo y escuche que vo, …

¿Qué grita el silencio?

Un viejo maestro yoga sostenía que se debe ser hueco _como el bambú_ por dentro para poder absorber y ver las cosas que, teniendo la cabeza ocupada en las actividades cotidianas, nunca se pueden observar.
- ¡¿Hueco yo?! – Sostuve sin creer mucho y en forma casi despectiva.
Ella calla y yo callo, sin embargo ambos hablamos, paradójico silencio que tiene más ruido que discoteca en fiesta de 1º de enero. Ella habla y yo hablo, sin embargo el silencio entre palabras, hablan lo que ambos callan en sus palabras, sea lo que fuera que piensan, lo que pronuncian sus labios no es lo que desean decir.
Recordé entonces una rima de Becker:

Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón.
Habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Sucedió entonces que el silencio gritó, lo que el viejo maestro yoga sostenía “hay que ser como el bambú” cobró sentido y con tal fuerza que puedo escuchar lo que el silencio habla, pero… el viejo maestro olvido lo más importan…