Separar

La bala
entra
en mi carne.
Arterias,
venas,
músculos, 
huesos
se desgarran.
¡Alejate plomo!
no te quiero
en mi cuerpo,
sangra
mi cuerpo
se retuerce
mi alma.
Dolor,
dolor,
dolor.
Duele
este parabellum
pero más
duele
verte de lejos,
aún humeando
tu arma
letal.
Qué dificil es
pedir a la bala
que se aleje
cuando
está metida
en la piel.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El ocaso de la causa

Manifiesto en contra de todo

Ayer