Instrucciones para ordenar una vida

A modo de introducción
Cuando vienes a este mundo, te educan día tras día, no debes tocar esto, no debes tocar aquello, no debes hacer pipí en la cama, no debes comer con la mano. Luego de un tiempo, cuando ya estás reducido a esas normas, vienen otras: no debes salir de la raya al pintar, el cielo es celeste, el sol amarillo, el pasto verde, el patito amarillo. Debes escribir entre las dos líneas, debes saber sumar, debes saber cómo fue la primera bandera de tu país. Cuando ya sabes todo eso entonces es hora de más deberes: Existe alguien que nos creó, está en todas partes así que hagas lo que hagas no podrás ocultarte, debes saber sus mandatos, debes invocar su nombre cuando deseas algo, debes invocar su nombre cuando no deseas ese mismo algo, debes invocar su nombre cuando algo te va mal o cuando algo te va bien. Te educan también que la vanidad es mala, que la democracia es buena, que a cada crimen le sucede un castigo, debes saber, siempre debes saber que el orden es lo correcto.

La ordenanza
El orden es una relación entre espacio y tiempo, digamos una bandada, está ordenada en una coincidencia espacial y en un tiempo determinado, los seres educados no tenemos la capacidad suficiente para comprender la jerarquía entre las aves que componen la bandada, tal vez porque a los seres educados nos urge el orden, que por su condición natural sea subordinada a la ley, entonces para que hagamos lo correcto necesitamos, primero, saber qué es lo correcto, para eso está la ley, a veces esta es divina y otras de origen terrenal, pasa entonces que nuestra vida no está ordenada, sino más bien está organizada, de manera que si cumplimos lo que dice la ley divina y la terrenal, esto es excluyente, no podemos cumplir una sola para hacer lo correcto, necesitamos cumplir ambas, solo así estamos haciendo lo correcto, la ordenanza de nuestra vida lo requiere: no alterarás una coma de su palabra, pues ya no será el orden, lo correcto es hacer lo que la ley dice.

La moral
La moral, tiene el mismo origen que el verbo morar, es decir para que podamos tener una tranquila existencia durante la vida debemos comprender que lo que está establecido, el establecimiento previo del cual no fuimos consultados, eso es lo que debemos hacer ante todo, para que pueda ser comprendido esto sin tantas vueltas filosóficas hay que recordar que no debemos hacer pipí en la cama, pintar fuera de la raya o pintar el sol de rojo. La moral es el camino del orden, el papel donde escribimos la secuencia de nuestro existir, la numeración es también  una condición natural del orden: uno va primero, luego le sigue el dos, que precede al tres y así hasta el infinito, si ponemos uno, tres, dos está mal: los factores alteran el resultado aunque se diga lo contrario. Nuestro comportamiento, para que la vida tenga un orden, entonces debe seguir la moral, cuestionar la moral ya no es orden, no estar de acuerdo con la moral es caos, negar la moral es crimen, la ordenanza divina y terrenal coinciden en esto.

Lo divino
El orden de nuestra vida está predeterminado, así dice la ley divina, debemos dar gracias por eso, vivimos por el favor de ese ente omnipresente, al cual según él mismo, debemos amar por encima de todas las cosas, debemos recordar en este punto que la vanidad no es correcta, pero amar a quien nos dio la vida y nos la quitará el día que su voluntad lo desee, eso no es vanidad es divinidad, lo mismo ocurre con la ley terrenal, que según los mismos que la administran “la ley es dura, pero es la ley” esto significa que aunque, no debemos ser determinantes en esto, aunque tal vez la ley terrenal no sea justa, no nos debe importar, porque la ley no se discute. Para ordenar nuestra vida, que de hecho ya está ordenada antes que naciéramos y también ya está organizada mucho antes de la “chispa de la vida” (decir eyaculación, orgasmo y esas cosas no es correcto) para ordenar nuestra vida, es prioritario buscar la felicidad.

La felicidad

Si vamos a un cementerio, en algunos epitafios se puede leer la palabra “felix” que significa: fértil. Felicidad viene de esa palabra, en apariencia la felicidad es la cualidad de ser fértil, fecundo. Es un estado emocional, una meta que todos queremos: ser feliz. ¡Qué lindo! ¿Quién no desea ser feliz? Entonces… ¿Por qué no somos felices? Si hacemos lo que debemos, si cumplimos la ley divina y la terrenal, si pagamos los tributos que la moral nos exige, si nos enamoramos, nos reímos, fuimos creados, ordenados y organizados con antelación ¿Por qué, por qué nos sentimos siempre abandonados por la felicidad? Tal vez, solo tal vez sea por una cuestión del orden: aunque estemos ordenados, la costumbre de que luego del uno viene el dos, eso nos hace infelices ¿Se numeran las aves antes de formar una bandada? ¿Todos los besos deben ser como los de Judas? 

Toda tu vida te han dicho que el orden es lo correcto, sin embargo un día descubres que el caos es el orden de la felicidad, aun así debes volver al orden, pues es la felicidad institucionalizada y tu caos es la desgracia, según los demás.

Comentarios

leonides pereira de souza ha dicho que…
Se o homem/mulher fossem realmente "civilizados" e cumprisse de fato com a lei divina, especificamente "amando o próximo como a si mesmo" não haveria necessidade de outras leis.
O fato é que somos "feras" que nem mesmo a lei pode domar (não gostaria aqui de generalizar a questão, mas o fato é que qualquer um de nós é vê suscetível a um ato de barbárie. O que não pode acontecer é uma ocasião para isso).
Enfim, o desejo pela felicidade, seja ela qual for, material, afetiva e outras, é uma ideia estupida e que as vezes nos leva também a descumprir algumas leis, terrenas ou divinas. Filosoficamente a felicidade em si, é um território complicado para se debater.
Será, Osvaldo Oliveira?
Talvez seria interessante, debater a partir de fatos que conduzam o humano a infelicidade.

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